Sala Stampa F1

LOS TIBURONES DE MELBOURNE

LOS TIBURONES DE MELBOURNE

Gran ambiente, gran calor, gran Mercedes en clasificaciòn. Otra vez, parece, despuès de 5 temporadas plateadas, de un asombroso dominio de la era hibrida. Hemos descubierto Melbourne, Australia y sus amables ciudadanos en esta semana a las orillas del Mar de Tasmania. Y, al parecer, los tiburones no estàn solo en el oceano. Siguen mandando en la pista, comiendo todo lo que tienen a su alrededor.

Voraces, insaciables, con ese color que se confunde en el agua como sobre el asfalto bajo un sol que los esconde. Pole numero 84 para Rey Lewis V, su escudero Bottas, que ha acariciado la idea de salir mañana por delante de todos hasta los ultimos segundo de la qualy, ha tenido otra vez que rendirse al poder del rey tiburòn.
Han estados calladitos, esconditos, sin hablar demasiado los de Brackley, fuertes de su fuerza, mentàl y deportiva. Fuertes de sus triunfos seguidos, de un coche que al parecer podrià dominar otro año màs. El sexto: game, set, match?

Es pronto, està claro. Si, como es normal las sensaciones son estas visto lo visto ayer en los libres y estamos solamente en el primer fin de semana de hoy. La temporada 2019 acaba de empezar, todavia, habiendo vivido todo los test de Montmelo y haber volado hacia el nuevo continente metido adentro a la etapa australiana del calendario (a quien pueda, aconsejo caldamente un paso por estas latitudes), mis sensaciones y apuesta sobre los favoritos, de momento, estàn encuentrando confirmacion.

Mercedes tiene un gran coche, un pilota extraordinario, otro todavia siempre a la sombra del rey; todos los medios y recursos, las experiencia y ventaja de lo ganado por 5 temporadas. Como una base màs que solida sobre que construir, año tràs año, monoplazas cada vez mejores. La competencia hace y ha hecho de todo, lo intenta, empuja, pero al parecer la invencible armada sigue sin hundirse, también entre las olas de Santa Kilda.

Esta mañana, en el paddock, nos hemos cruzado con James Allison que como todos, estaba nariz arriba para seguir las evoluciones de un jet supersónico. Su motor sì suenava de verdad. Me he acercado y le he preguntado: “Ese cohete seguro es màs rápido que el vuestro”.  Una larga sonrisa ha salido en su cara, que todavía sabìa a seguridàd en sus coches, en lo que sus pilotos tienen entre mano. En la ventaja, pequeña o grande que sea, que siguen manifestando a respecto de los otros equipos.

Algo que empieza a aburrir, sobre todo la gente que sigue el gran circus, que esperaría ver màs pilotos y monoplazas metidos en la faena. Para no tener los grandes en su mundo, y la clase media peleando años luces atrás y doblados demasiado pronto. Todavia, en este aspecto, mis primeras sensaciones son que las otras escudierias han trabajado bien y se han acercado un poco. Claramente no lo bastante para unirse a la fiesta.
Fiesta que de momento vee el pez gordo comiéndose los pequeños, ese tiburón que tanto asusta y que nos aburre un pelin.

 

Alessandro Sala